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Conducir embarazada: todas las claves para hacerlo con seguridad

¿Es conveniente para una mujer embarazada utilizar el cinturón de seguridad? ¿Puede su uso dañar al feto? Son muchas las mujeres en estado de gestación que se hacen estas y muchas otras preguntas respecto a si utilizar el cinturón de seguridad en su estado puede o no resultar contraproducente para la criatura que crece en su interior.

En todo caso y a pesar de los consejos que a continuación proporcionamos, conviene recordar una máxima: en caso de accidente, cualquier lesión que uso del cinturón pudiera provocar tanto a la mujer como al feto serían siempre mucho menores que las que ambos sufrirían si la mujer no llevara el cinturón puesto.

Según los últimos estudios realizados en esta materia “sin el cinturón de seguridad, el impacto directo contra el volante podría ocasionar riesgos graves para la continuidad del embarazo como el desprendimiento de la placenta o la rotura uterina”, advierte el doctor Emmanuel de Sostoa, responsable del servicio de Ginecología del nuevo Centro de Atención y Rehabilitación Sanitaria (CARS) que Seat ha creado en Martorell para el estudio de este y otros posibles problemas médicos relacionados con el automóvil.

El uso del cinturón es obligatorio para las mujeres embarazadas desde 2006, cuando se introdujo la norma al respecto en el Reglamento General de Circulación. Las embarazadas —al igual que las personas con una prominente barriga— deben colocarse la banda ventral del cinturón en la posición más baja posible, para que su efecto de retención se proyecte sobre la pelvis (la parte más dura) y no sobre sobre el vientre (la parte más blanda y donde presionaría directamente sobre la placenta y, consecuentemente, sobre el feto). La banda diagonal debe situarse de igual manera a como se coloca cuando la mujer no está embarazada, es decir, lateralmente sobre el abdomen entre los senos y apoyándose en la clavícula.

Cuando viajan al volante de un automóvil, las mujeres embarazadas deben procurar ampliar la distancia que las separa del volante, situándose a unos 25 cm del mismo, pues de esta manera evitarán posibles lesiones en caso de accidente. S

i viajan como pasajeros en el asiento delantero, es conveniente igualmente aumentar la distancia y no desactivar el airbag. El uso combinado del airbag y del cinturón de seguridad evitará muchas más lesiones de las que se podrían producir de no tener ambos dispositivos convenientemente conectados.

Para una mujer embarazada no es lo mismo conducir durante el primer mes que hacerlo durante el octavo o el noveno mes de gestación. Por eso es necesario ir variando la posición de conducción a medida que pasen los meses, para adecuar el puesto de conducción a la evolución del cuerpo.

En todo caso lo mejor es ir siempre con el respaldo lo más recto posible y sentarnos siempre correctamente. Una buena recomendación es también el uso de las llamadas bandas pélvicas, especialmente cuando la gestación se encuentra en su estado más avanzado. No son obligatorias, pero especialmente en viajes largos hacen que estos desplazamientos resulten más cómodos para las gestantes.

La comodidad es muy necesaria para las mujeres embarazadas que conducen. Si a las mayores dificultades que tienen para realizar las maniobras le añadimos una vestimenta incómoda que dificulta el manejo del volante estamos creando riesgos innecesarios. Cuánto más cómoda sea la ropa (ni demasiado holgada ni demasiado ceñida) mejor. Igualmente es recomendable, al menos mientras se conduce, el uso de un zapato plano y que sea igualmente cómodo.

Tanto si la mujer embarazada conduce como si viaja a bordo de un automóvil, es conveniente no realizar largos recorridos sin efectuar paradas más frecuentemente de lo que sería habitual. Si en una situación normal se recomienda no conducir durante más de dos horas o 200 kilómetros, en el caso de mujeres embarazadas a bordo es conveniente parar mucho más a menudo, dado que además estas precisan de acudir al baño o saciar el hambre con mayor asiduidad.

Igualmente, es beneficioso tanto para la gestación del niño como para evitar dolores y calambres en las piernas aprovechar las paradas para dar un pequeño paseo que permita activar la circulación.

En principio, estar embarazada no supone situación alguna de incremento de riesgo al conducir ni tampoco existe una prohibición explicita al respecto en la normativa, obviamente hablamos siempre en el caso de experimentar un embarazo saludable.

Pero sí es cierto que llega un momento en el que conducir se convierte en una situación incómoda para la gestante. Será siempre una cuestión de sentido común dejar de hacerlo, especialmente cuando realizar determinados movimientos de volante o giros de cabeza puedan resultarnos más complicados y contribuir a provocar situaciones de riesgo al desplazarnos con el coche. En esos casos, mejor optar por ocupar el asiento del acompañante.

Vía: Newspress